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SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN (Parte 3 de 5)

LA PRENSA ANTES DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA.

Si bien es cierto que, con la invención de la imprenta, la impresión y venta de libros tuvo su apogeo, es también cierto el desarrollo de la prensa en diferentes ciudades de Europa con la aparición de las gacetas (gazette), siendo las más populares en esos años: La Gazette, Le Journal des Savants y Le Mercure Galant, editadas en el siglo XVII en Francia.

Fue tal su popularidad que influencio la aparición de otras gacetas, como la Gaceta de Madrid, aparecida en 1661.

Podemos ver que, a pesar del control absolutista, hubo cierta libertad de prensa, condicionada por los gobiernos. Sin embargo, creo que no podemos llamar a esas condiciones “libertad de prensa”, porque me parece que podemos caer en un conformismo ante el recorte de una libertad fundamental. Aceptar esa situación como libertad de prensa equivale a volverse permisivo contra aquello que atenta y menoscaba una de las más importantes libertades del ser humano.

Tal vez ese haya sido uno de los factores que ha alentado, durante los siglos, las continuas represiones en contra de las libertades de expresión y prensa, que a su vez ha ido originando diferentes manifestaciones para recuperar nuevamente las libertades confiscadas.

Debemos recordar el alto índice de analfabetismo existente en Europa, principalmente entre las clases populares que eran la mayoría, pero que, gracias a la imprenta, empezó a incrementarse el alfabetismo.

En Inglaterra, país en donde John Milton diera el discurso de la Areopagítica, fue precisamente en donde la prensa tuvo un mejor desarrollo, incluyendo una mejor calidad si era comparado con las gezettes del resto de Europa. Y fue, precisamente, en ese país que en 1702 entró en circulación el Daily Courrant considerado el primer periódico de publicación diaria en Inglaterra. Tuvo, en sus inicios, una sola hoja escrita a dos columnas. Sólo unos años antes del estallido de la Revolución Francesa, apareció The Times, el cual sigue vigente hasta nuestros días.

El desarrollo de la prensa en Inglaterra no estuvo exento de algunas medidas que regularon las publicaciones como la Licencing Act y el Stamp Act, que si bien no aparecían como censores del material que publicaban los editores, sí ejercían cierto control. En el caso del Stamp Act, resultaba una limitación para las publicaciones al poner un impuesto por hoja, lo cual encarecía la edición y venta. Esto,  en forma de impuesto, no sólo resultaba en un acto de discriminación en contra de los editores de menos recursos, sino que se constituía en una forma de recortar la libertad de prensa.

En el caso de España, la alta tasa de analfabetismo en los siglos XVIII era parte de su realidad. Al respecto, Natalia Bernabeu escribe: “Teniendo en cuenta que en esta época el 80 % de la población era analfabeta, los lectores de "papeles periódicos" eran una minoría ilustrada compuesta por nobles y clérigos, miembros de la burocracia real, oficiales del Ejército y algunos sectores de la clase media como médicos, abogados, profesores y comerciantes”.[1]

Si bien el desarrollo de la prensa en España resultó inferior –en esos años– inferior al alcanzado en países como Francia e Inglaterra, tuvo buenos exponentes en el campo de la prensa económica y literaria, como lo fueron las publicaciones El semanario económico y El diario de los literatos, aparecidos en la segunda mitad del siglo XVIII. Luego vendría la etapa de la decadencia y con ella la censura, propiciada por los hechos de la Revolución francesa que causaron temores dentro de la realeza española. Acerca de esta situación la profesora Bernabeu escribe: “La muerte de la familia real francesa provocó el recrudecimiento de la censura y la suspensión temporal de la prensa: El rey Carlos IV prohibió la publicación de todos los papeles periódicos, excepto los oficiales, el 24 de febrero de 1791”.[2]

En la censura impuesta por Carlos IV se refleja la necesidad de querer mantener el poder. Ante los acontecimientos de la revolución en el vecino país y, considerando el alto índice de analfabetismo, adopta esa medida a fin de mantener al pueblo alejado de esas ideas que produjeron los acontecimientos revolucionarios y, en las que el pueblo francés se rebeló por situaciones que su monarquía también venía imponiendo al pueblo español.

Esto nos muestra una vez más que la censura usada por el poder de los que gobiernan, tiene solamente a mantener apartada de la realidad, de poder recibir información y comunicarse, a toda una sociedad que, en el fondo, es quien sostiene y es quien se debe un gobernante.



[2] Ibíd.

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SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN (Parte 2 de 5)

CENSURA RELIGIOSA.

La censura impuesta por los poderes políticos, ya sean emperadores, reyes o señores feudales, en el transcurso de la historia, no fue el único. Desde el primer siglo de nuestra era se gestó una de las instituciones que, desde sus inicios, tuvo como característica el poder que con el transcurrir del tiempo fue adquiriendo más fuerza e influencia. Se trata de la Iglesia Romana que tuvo a Constantino como su gran impulsador. El poder eclesiástico que caracterizó a esa institución, abarcó el ámbito político; podemos ver desde sus inicios la unión que existió entre ellos y el Imperio Romano; luego sus alianzas con reyes de otras tierras europeas.

Teniendo como marco la censura religiosa, la Edad Media fue conocida como la época del oscurantismo, que no fue otra cosa que la censura impuesta a los pueblos, de un modo extremo, a fin de mantenerlos en la más completa ignorancia, evitando que se esparciesen enseñanzas con influencias humanistas provenientes del pensamiento griego, así como todo aquello que pudiera entenderse como contrario a los dogmas de la iglesia, dogmas que por tener carta libre para ser enseñados, se fueron desviando de la verdad central lo que condujo, con el pasar del tiempo, a la Reforma, conducida precisamente por un sacerdote: Martín Lutero.

El oscurantismo reprimió la libertad de expresión. Sin embargo, el hecho de carecer de la libertad de informarse, de aprender, no anulaba la condición humana que implica el pensar, razonar y, a pesar de las prohibiciones, el ser humano se encargaba de esparcir, clandestinamente, sus creencias, sentimientos, y rebeldías frente a un sistema represivo.

Podemos ver que aun cuando el ser humano sea privado de la libertad de expresión, no podrá ser privado de sentir, de razonar, de pensar y de buscar el momento oportuno para expresarse libremente, aun cuando eso signifique enfrentar el sistema político o religioso que lo oprima, aún con el riesgo de su propia vida. Esto lo podemos ver a lo largo de la historia en lo que podríamos llamar la lucha del hombre por su libertad, que incluye la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Pasaría el tiempo y, a mediados del siglo XV, Johannes Gutenberg daría a conocer la imprenta, invento que revolucionó los medios de comunicación y permitió la producción de libros de teología, biblias, filosofía y medicina. Sin embargo, la censura siguió haciéndose presente, esta vez sobre la imprenta, impidiendo la libertad de prensa.

Las publicaciones que permanecían y podían seguir siendo impresas, eran aquellas vinculadas al poder, en el caso de Francia, al absolutismo que obtuvo comentarios positivos y negativos desde diferentes sectores.

La imprenta, con la censura a cuestas, buscó las alternativas para sacar a la luz impresos que reflejaran de una u otra manera el sentir de los pueblos. Se presentaba nuevamente la lucha contra la tiranía y prepotencia de querer anular una libertad básica para el ser humano. Estaban en circulación los impresos clandestinos, las ideas opuestas al poder. Mientras los poderes eclesiástico y político utilizaron la imprenta para sus intereses y preservación del poder, los pueblos utilizaron esa misma imprenta para llevar impresa su voz de rechazo y la explicación de sus ideales.

Si bien los impresos oficialistas iban formando una opinión, los impresos clandestinos lograban también formar una opinión muy aparte de la oficialista que, a pesar de su clandestinidad, fue poniendo los cimientos para ese gran suceso de 1789 que traería grandes cambios entre las sociedades del mundo: la Revolución Francesa.

Esta censura religiosa originó que en 1550 apareciera la primera edición de los libros prohibidos llamada oficialmente: Index librorum prohibitorum. Dicho documento contenía listas de frases, párrafos, hojas y hasta capítulos que debían ser suprimidos de los libros que se indicaban. También se incluyó la lista de autores y obras cuya lectura estaba prohibida bajo pena de excomunión y en algunos casos muerte. Entre los autores prohibidos hubo pensadores como Descartes y Montesquieu, científicos como Copérnico y escritores literarios como Françoise Rabelais, La Fontaine y la lista siguió en aumento y llegaron a ser incluidos Kant, Berkeley y escritores como Émile Zola, Honoré de Balzac, André Gide y Jean-Paul Sartre.

Ese ejemplo nos muestra que también quisieron mantener bajo control a los escritores. La censura y persecución de literatos y pensadores se ha seguido presentando a lo largo de la historia, aún hasta nuestros días, sobre todo en regímenes donde imperan las dictaduras y el totalitarismo, debido a que la literatura es un medio de expresión que conlleva el sentir de la sociedad y su tiempo.

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SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN (Parte 1 de 5)

INTRODUCCIÓN.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. (Declaración Universal de Derechos Humanos – Artículo 19).[1]

Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier procedimiento de su elección”. (Pacto internacional de derechos civiles y políticos de la Organización de las Naciones Unidas – Artículo 19 numeral 2).[2]

Al hablar de libertad de prensa, nos estamos refiriendo, implícitamente, a la libertad de expresión, la cual es inherente al ser humano y por la que lucha cuando siente amenazada su libertad y necesidad de expresarse libremente. La libertad de prensa también es también llamada libertad de imprenta, implica también la libertad de comunicación por otros medios: radio, cine, teléfono, televisión, internet.

Es por eso que podemos ver, a través de la historia, los diferentes movimientos que surgieron para lograr la libertad de prensa, la cual ha estado prohibida en diferentes épocas y pueblos y, lamentablemente, hasta hoy se sigue manifestando la censura proveniente del poder de dictadores, de gobiernos totalitarios que quieren elegir –por sus propios intereses- qué es lo que debe llegar al conocimiento del pueblo y qué es lo que pueden o no expresar.

A continuación, expondré un panorama de la libertad de prensa en la historia, así como su lucha para sobreponerse a las censuras y represiones que ha ido encontrando conforme se desarrollaba el periodismo.

LIBERTAD Y CENSURA, UNA LUCHA QUE PERDURA.

Desde las civilizaciones antiguas ha estado presente el espíritu de censura y control por parte de los gobernantes o líderes sobre aquello que debería ser informado al pueblo. Se dio en los antiguos imperios de Egipto, Asiria, Grecia, Roma, luego durante la Edad Media, en la que los señores feudales se erigían como los censores.

En cada caso, esa censura originó la aparición de documentos clandestinos que hacían las veces de medios de comunicación, llevando en una u otra manera las ideas que no podían hacerse públicas, demostrando que aún, cuando la censura fuese tan radical que pudiera costar la vida, el pensamiento del ser humano y su deseo de expresarse con libertad siempre estarían presentes.
Esa es una constante que se ha dado desde las civilizaciones antiguas, ha perdurado en el paso de los siglos y se mantiene aún en nuestros días y, para comprobarlo, sólo tenemos que mirar hacia regímenes comunistas, totalitarios y dictatoriales para encontrar represión a las libertades de expresión y de prensa ante las cuales el ser humano sigue oponiendo resistencia y diferentes organizaciones internacionales denuncian esos abusos contra la prensa.

Los movimientos en pro de la libertad tuvieron su origen en un episodio ocurrido mucho antes de la famosa Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano que se dio en la Revolución Francesa, el año 1789. Me refiero al famoso discurso que dirigió John Milton al Parlamento de Inglaterra en 1644 y fue conocido como Areopagítica.

Dicho discurso ha sido considerado como la primera declaración en defensa de la libertad de prensa; sin embargo lo que John Milton defendió fue la libertad de expresión y de pensamiento, ya que para él la libertad es lo único absolutamente necesario para el hombre[3]. Su discurso se centra en la autonomía del ser humano y el uso de su razón, mediante la cual pone en práctica su elección. Veamos algunos extractos:

(…) tanto el amor por la verdad que profesáis como la rectitud e imparcialidad de vuestros juicios deberían llevaros a revisar el Decreto mediante el cual habéis ordenado la regulación de la impresión, estipulando que no ha de imprimirse libro, folleto o papel que no haya recibido permiso previo de parte de al menos una de las personas nombradas para estos efectos[4].

Cuando un hombre le escribe al mundo, recurre a toda su razón y discernimiento para que lo ayuden; busca, medita, trabaja y posiblemente consulta y dialoga con sus amigos juiciosos; después de todo esto, se considera lo debidamente informado con respecto a lo que escribe y con respecto a lo que han  escrito otros antes que él. (…) tiene que llevar el resultado de sus esfuerzos y desvelos a un emisor de permisos de impresión (…) si, en el caso de no ser rechazado, tiene que aceptar que su nombre aparezca junto con el de su guardián, y que la firma de su censor en la contratapa de su obra sea lo que garantiza… (…) no puede considerarse todo esto sino como un acto de deshonor y un desprecio al autor, al libro, al privilegio y a la dignidad del saber.[5]

Podremos volver a ser ignorantes, brutos, convencionales y serviles, tal como vosotros nos encontrasteis; pero entonces vosotros tendríais que transformaros en algo que no podéis ser, opresivos, arbitrarios y tiránicos, como eran aquellos de quienes nos habéis liberado. (…) ¡Dadme la libertad de saber, de hablar y de disentir libremente según los dictámenes de mi conciencia! (…)[6]

Ahí está incluida la libertad de prensa que Milton defiende en relación a la publicación de libros, pero que en el contexto del discurso se aplica a la información que se comunica a otros, a la sociedad y esa libertad de prensa, que genera opinión y diversidad de opiniones, viene a convertirse en un gran aliado para el desarrollo de los pueblos.

La influencia de la Areopagítica permaneció en el tiempo no sólo para Europa, sino que su influencia en la libertad de prensa llegó a América, siendo los Estados Unidos los encargados de propagar esa influencia.


[1] Declaración Universal de Derechos Humanos.
[2] PERLA Anaya, José, Derechos y Deberes del Comunicador Peruano, Pontificia Universidad Católica del Perú, fondo Editorial, Lima, 2001
[3] MIRANDA, Carlos E., John Milton y la libertad de prensa, Estudio Público – Revista de Humanidades y Ciencias Sociales, Santiago de Chile, 1989. http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1217_92/rev33_mianda.pdf  p.2
[4] Ibid, p.7
[5] Ibid, p.15
[6] Ibid, p.19

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Censura religiosa

La censura impuesta por los poderes políticos, ya sean emperadores, reyes o señores feudales, en el transcurso de la historia, no fue el único. Desde el primer siglo de nuestra era se gestó una de las instituciones que, desde sus inicios, tuvo como característica el poder, el cual, con el transcurrir del tiempo fue adquiriendo más fuerza e influencia. Se trata de la Iglesia Romana que tuvo como gran impulsador a  Constantino. El poder eclesiástico que caracterizó a esa institución, abarcó también el ámbito político; podemos ver desde sus inicios la relación que tuvieron con el Imperio Romano y , luego, sus alianzas con reyes de otras tierras europeas.


Teniendo como marco esa censura religiosa, la Edad Media fue conocida como la época del oscurantismo, que no fue otra cosa que la censura impuesta a los pueblos, de un modo extremo, a fin de mantenerlos en la más completa ignorancia, evitando que se esparciesen enseñanzas con influencias humanistas provenientes del pensamiento griego, así como todo aquello que pudiera entenderse como contrario a los dogmas de la iglesia, dogmas que por tener carta libre para ser enseñados, se fueron desviando de la verdad central lo que condujo, con el pasar del tiempo, a la Reforma, conducida precisamente por un sacerdote: Martín Lutero.

El oscurantismo reprimió la libertad de expresión. Sin embargo, el hecho de carecer de la libertad de informarse, de aprender, no anulaba la condición humana que implica el pensar, razonar y, a pesar de las prohibiciones, el ser humano se encargaba de esparcir, clandestinamente, sus creencias, sentimientos, y rebeldías frente a un sistema represivo.

Podemos ver que aun cuando el ser humano sea privado de la libertad de expresión, no podrá ser privado de sentir, de razonar, de pensar y de buscar el momento oportuno para expresarse libremente, aun cuando eso signifique enfrentar el sistema político o religioso que lo oprime. Esto lo podemos ver a lo largo de la historia en lo que podríamos llamar la lucha del hombre por su libertad, que incluye la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Pasaría el tiempo y, a mediados del siglo XV, Johannes Gutenberg daría a conocer la imprenta, invento que revolucionó los medios de comunicación y permitió la producción de libros de teología, biblias, filosofía y medicina. Sin embargo, la censura siguió haciéndose presente, esta vez sobre la imprenta, impidiendo la libertad de prensa.

Las publicaciones que permanecían y podían seguir siendo impresas, eran aquellas vinculadas al poder; en el caso de Francia, al absolutismo que obtuvo comentarios positivos y negativos desde diferentes sectores.

La imprenta, con la censura a cuestas, buscó las alternativas para sacar a la luz impresos que reflejaran de una u otra manera el sentir de los pueblos. Se presentaba nuevamente la lucha contra la tiranía y prepotencia de querer anular una libertad básica para el ser humano. Estaban en circulación los impresos clandestinos, las ideas opuestas al poder. Si bien los poderes eclesiástico y político utilizaron la imprenta para sus intereses y preservación del poder, los pueblos utilizaron esa misma imprenta para llevar impresa su voz de rechazo y la explicación de sus ideales.

Mientras que los impresos oficialistas iban formando una opinión, los impresos clandestinos lograban también formar una opinión muy aparte de la oficialista que, sin embargo, fue poniendo los cimientos para ese gran suceso de 1789 que traería grandes cambios entre las sociedades del mundo: la Revolución Francesa.

Esta censura religiosa originó que en 1550 apareciera la primera edición de los libros prohibidos llamada oficialmente: Index librorum prohibitorum. En dicho documento se incluyeron listas de frases, párrafos, hojas y hasta capítulos que debían ser suprimidos de los libros. También se incluyó la lista de autores y obras cuya lectura estaba prohibida bajo pena de excomunión y en algunos casos pena de muerte. Entre los autores prohibidos hubo pensadores como Descartes y Montesquieu, científicos como Copérnico y escritores literarios como Françoise Rabelais, La Fontaine y la lista siguió en aumento; llegaron a ser incluidos Kant y escritores como Émile Zola, Honoré de Balzac, André Gide y Jean-Paul Sartre.

Ese ejemplo de censura nos muestra que también quisieron mantener bajo control a los escritores literarios. Esa censura y, en muchos casos persecución de literatos y pensadores se ha seguido presentando a lo largo de la historia, aún hasta nuestros días, especialmente por regímemenes políticos dictatoriales o totalitarios, debido a que la literatura es un medio de expresión que conlleva el sentir de la sociedad y su tiempo.

Aquí alguns obras literarias que fueron incluidas en índex: Ensayos de Michel de Montaigne, El contrato social de Jean-Jacques Rousseau, Rojo y negro de Stendhal, Los miserables de Victor Hugo, Madame Bovary de Gustave Flaubert y muchos otros.

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Peligra libertad de prensa en Vietnam.

Libertad y censura parecen una constante en la historia del mundo y, obviamente, la prensa no escapa a ello. Habiendo empezado la segunda década del siglo XXI, continúan los esfuerzos y luchas por la libertad de prensa.
Si bien es cierto en la mayoría de países no sentimos el recorte de esa libertad y, por lo tanto, tenemos libre acceso a la información. Sin embargo, el pasado 04 de marzo pude leer en la página web de EL PAÍS una noticia que llevaba por título: “China y Vietnam amenazan la libertad de prensa”.
En la noticia publicada el periodista Gonzalo Fanji escribió: “Los periodistas vietnamitas llevan una semana inquietos. El pasado viernes entró en vigor un decreto que permite sancionar a aquellos que publiquen noticias que perjudiquen “los intereses del país o de su Pueblo” o que no hagan públicas sus fuentes de información”.
El decreto a que hace mención el texto hace referencia no sólo recorta explícitamente la libertad de los periodistas para informar, sino que, también, obliga a revelar las fuentes de las que obtienen sus noticias. Se trata de un ataque hacia las libertades de prensa, de expresión y de información.

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Libertad de prensa y libertad de expresión.

Un ejemplo de perseverancia y decisión en seguir su vocación y sus ideales, es el caso de la tunecina Mabrouka Khedir, periodista de profesión y vocación, que está cubriendo los conflictos en los países árabes y preparando sus informes y reportajes para el canal de televisión alemán Deutsche Welle TV del cual es corresponsal.
Decidió ejercer su libertad de conciencia y de ser humano para hacer aquello que deseaba hacer en su vida. En un reportaje publicado por el diario EL PAÌS, en su edición de hoy, Mabrouka dice: "Cubrir las protestas de Túnez ha sido para mí una experiencia única, algo que creo que va a aportar mucho en mi carrera. Me siento más libre y estoy segura de que ahora voy a disfrutar más de mi trabajo".
Ir a realizar su trabajo, con la cámara al hombro, le implica vestir ropas cómodas y no resulta extraño verla en pantalones y botas yendo al encuentro de su entrevistado o de la noticia que capturará con el lente de su cámara y, que, luego se encargará de editar, redactar y dejarla lista para su emisión. Por lo visto hace un trabajo que le gusta y que es su vocación.
La periodista tunecina ha sabido imponerse en el contexto social que le ha tocado vivir, el cual resulta muy difícil para una mujer, en el que viene desarrollando su labor informativa al poder ejercer, en medio de los conflictos que atraviesan en estos momentos varios países árabes, su libertad de prensa -como periodista- y, su libertad de expresión -como ser humano.
Creo que las protestas que se han desarrollado en diferentes países árabes, en lo que va del año, traerán consigo muchos cambios, muchos de los cuales pasarán a formar partede la historia del periodismo, como es el caso de la periodista tunecina Mabrouka Khedir.

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Por la libertad y la dignidad.

En EL PAÍS.COM he leido un excelente artìculo del peridista Enric González en el que nos muestra los diferentes conflicots y enfrentamientos acaecidos en los países árabes. En ellos podemos ver que los pueblos de esas naciones están luchando por liberarse de la opresiòn de gobiernos dictatoriales.

En esta lucha por la libertad y dignidad se encuentra inmersa la lucha por la libertad de prensa. Y, en medio de todos estos conflictos y la imposibilidad de comunicar la verdad en los medios de comunicación tradicionales, aparecen las "redes sociales" como una herramienta que permite llevar la voz de los pueblos, en estos momentos en conflicto y sobre quienes cae pesadamente la censura contra la libertad de expresión.

En su artìculo, el periodista González hace referencia a este tema, tomando como ejemplo el caso del tunezino Sidi Buzid, ocurrido en Túnez, y que originó que Buzid se prendiera fuego. Aquì cito el fragmento:
"La desgracia de Buaziz conmovió a sus vecinos y provocó una primera manifestación. La indignación se extendió rápidamente al país entero. Conviene resaltar aquí otro factor esencial e innovador de la revolución: Internet y las redes sociales. Cuando casi ningún medio informativo internacional había recogido aún la inmolación del frutero y las incipientes revueltas tunecinas, muchos jóvenes en un país tan lejano como Jordania habían adoptado ya la foto de Buaziz como avatar. La cadena de televisión catarí Al Yazira recogió el suceso porque uno de sus periodistas se enteró a través de Facebook". El artìculo completo lo pueden leer en el siguiente enlace: "Esta revolución es por dignidad".

Como podemos ver, la libertad de prensa tiene un gran aliado en las redes sociales.